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VerdeBendita

Nuestros cuerpos sensibles son circuitos abiertos que se completan con las entidades que los rodean. Es el contacto con lo “otro” lo que permite la integración de mis sentidos y, por lo tanto, que experimente mi unidad y coherencia. Experimentamos las cosas —podemos tocar, oír, saborear— porque nuestro cuerpo está inmerso en el campo sensible y tiene sus propias texturas, sonidos y sabores. Mis sentidos se conectan en las cosas que percibo, o más bien, cada cosa que percibo reúne coherentemente mis sentidos. Esto me permite experimentar las cosas como un centro de fuerzas, como lo “otro”; es esta interdependencia lo que nos permite ser conscientes de nuestra individualidad, solo cuando percibimos algo diferente a nosotros tomamos consciencia de nosotros.

Tenemos conversaciones en silencio con las cosas que percibimos, un diálogo que trasciende la consciencia verbal. El cuerpo vivo y sensible es una forma dinámica en constante transformación, un proceso más que un objeto fijo e inmutable.

Tomado de The Spell of the Sensuouos de David Abran
Traducción y Adaptación por Natalia Contreras



La respiración expande la consciencia de nuestra percepción, entre más profunda, mayor es la agudeza de nuestros sentidos.

Cultivar una relación con la voz de nuestro cuerpo, escucharla, entrar en contacto con el propio ser y ejercer nuestra humanidad: reflexionar, pensar, conocer, para ver cómo se teje nuestra voz con las conversaciones de las que habla Abran. Es este entramado de palabras, sensaciones, símbolos/entidades lo que va moldeando la realidad que percibimos; la realidad está completamente mediada por la reciprocidad que existe entre el mundo que me rodea y mi mirada.

Sembrar sensualidad en cada célula del cuerpo es ampliar el enfoque de percepción. Hacer consciencia del diálogo entre las partes del circuito –nuestro cuerpo y los estímulos del mundo exterior—profundiza el reconocimiento de la propia voz.

Cada nuevo contacto que tenemos con seres vivos y no vivos resuena en nuestro interior y activa una interpretación que se va entretejiendo con el acervo de experiencias y percepciones.  Entre más resuene nuestra voz en el cuerpo más fácil será escucharla y actuar bajo su bandera.

Sembrar sensualidad para hacer resonar tan alto la voz que nunca volvamos a renunciar a la soberanía de nuestro cuerpo, de nuestra tierra, de nuestra vida.

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